Noticias

Foto blog

DEYECCIONES GANADERAS: ¿FERTILIZANTE O RESIDUO?

El purín utilizado como fertilizante es un excelente abono, siempre que se use de forma adecuada, pero puede llegar a ser un problema ambiental en zonas con una elevada concentración de ganado cuando se rompe el equilibrio entre la actividad agrícola y la producción ganadera. Si se dan estas condiciones, se suele producir un exceso de abonado de los cultivos, las plantas no son capaces de absorberlo todo y entonces los purines pasan a ser un residuo contaminante para el suelo y la atmósfera, pero sobre todo para las aguas superficiales y subterráneas.

Al aplicar purín en el suelo agrícola, lo que estamos haciendo es devolver los nutrientes que previamente se han extraído de los cultivos. Es el ciclo vital de los nutrientes: las plantas los absorben, los animales los ingieren en forma de pienso y se devuelven al suelo en forma de purín o estiércol.

No obstante, si la dosis aplicada es excesiva, nos ocasionará pérdidas de producción, gastos innecesarios y afecciones medioambientales. Dichas afecciones pueden ser de dos tipos: en primer lugar, como el nitrógeno del purín se encuentra en forma amoniacal, se producen emisiones a la atmósfera por volatilización y, en segundo lugar, el nitrógeno amoniacal incorporado en el suelo se transforma en forma nítrica. Esta forma es soluble y, por lo tanto, susceptible tanto de ser absorbida por los cultivos como de ser lavada a capas profundas (lixiviado), contaminando acuíferos o cursos de agua.

DIRECTIVA DE NITRATOS

Alertada por la contaminación del agua, la Unión Europea creó, en 1991, la Directiva de Nitratos (http://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=LEGISSUM:l28013), uno de sus primeros textos legislativos sobre la contaminación de los acuíferos por exceso de nitratos. Esta directiva tiene por objeto proteger la calidad del agua en toda Europa, evitando que los nitratos procedentes de fuentes agrícolas contaminen las aguas superficiales y subterráneas, y fomentando el uso de buenas prácticas agrícolas.

Aunque el nitrógeno es un nutriente esencial que contribuye al crecimiento de las plantas, en concentraciones elevadas resulta perjudicial para las personas y la naturaleza. El uso agrícola de nitratos, en abonos orgánicos y químicos, es una fuente importante de contaminación del agua. La agricultura es responsable de más del 50 % de los vertidos totales de nitrógeno en las aguas superficiales. Para evitarlo y corregirlo, los países de la UE propusieron, entre otras medidas: designar zonas vulnerables, elaborar programas de acción obligatorios para estas zonas, controlar la eficacia de los programas de acción, analizar la concentración de nitratos en aguas dulces subterráneas y de superficie, llevar a cabo un amplio programa de control y presentar cada cuatro años un informe exhaustivo sobre la aplicación de la Directiva.

Por otra parte, la Directiva también limita la cantidad de nitrato por hectárea a la cantidad de estiércol que contenga 170 kg N (de Nitrato), en zonas que contengan más de 50 mg/l de nitratos en sus aguas potables (zonas vulnerables). Los estados miembros podrán permitir una cantidad de estiércol que contenga hasta 210 kg N (en zonas no vulnerables, es decir que tienen menos de 50 mg/l de nitratos).

¿Cómo reducir el nitrógeno?

Una vez expuesta la problemática y teniendo en cuenta que la legislación actual es y será cada vez más restrictiva, se hace necesario planificar estrategias para minimizar su producción y gestionar correctamente las deyecciones ganaderas. Existen varios niveles de actuación con los que reducir la concentración de nitrógeno:

- Reducción en origen: mediante la gestión de la alimentación y el agua dentro de las granjas.

Alimentación: existe la orden AAM/312/2014 en la que se establecen los criterios para la aplicación de los niveles de reducción en la excreción del nitrógeno del ganado porcino mediante la mejora de la alimentación.

Agua: se pueden aplicar mejoras mediante el control y manejo de los bebederos, la eficiencia en la limpieza de los materiales del interior de las naves o la gestión de la recogida de las aguas fluviales.

- Reducción de las emisiones: almacenamiento y aplicación. 

Almacenamiento: Los sistemas de almacenamiento de purines deberán garantizar la total estanqueidad para evitar posibles pérdidas por derrames, fracturas o infiltraciones. También es esencial que su capacidad sea adecuada.

Aplicación: siempre aplicarlo dosificado, en función de las necesidades del cultivo, y repartirlo de forma homogénea. Los sistemas por enterramiento (de discos, de rejas, de praderas) con brazos de tubos colgantes son los más efectivos.  

- Transformación de las deyecciones

En el caso de disponer de un excedente de purines que no sea posible aplicar como fertilizante en tierras agrícolas, se puede plantear la implantación de sistemas de tratamiento que permitan depurar, parcial o totalmente, el purín excedentario.

Aplicación en la propia explotación de sistemas de pretratamiento sencillos y que suponga una baja inversión, para mejorar las propiedades agronómicas del purín y reducir su impacto sobre el medio ambiente. Los separadores sólido-líquido son la mejor herramienta para conseguir estos objetivos.

Aplicación de sistemas de tratamiento a gran escala, que permiten depurar los purines. Estos sistemas de depuración suponen inversiones muy elevadas y son aplicables en zonas con grandes cantidades de purín excedentario, donde la implantación de las anteriores medidas puede      complementar a una gestión correcta de las deyecciones ganaderas.

TECNAPUR

Con la finalidad de ofrecer soluciones sostenibles al complejo tema de las deyecciones ganaderas Rotecna ha creado la marca de productos Tecnapur.

El separador de sólidos TP-01 de Tecnapur ofrece una solución económica y eficiente para optimizar las deyecciones ganaderas. La separación sólido-líquido es el primer paso para reducir el nitrógeno y fósforo del purín de las granjas o para sistemas de tratamientos posteriores, ya que permite reducir hasta un 15 % del volumen del purín y obtener, por cada 1.000 litros, 150 litros de volumen en forma sólida con un 20-25 % de sequedad y 850 litros en el efluente.

La fase sólida es inodora y puede incorporar valores de hasta: 25% de nitrógeno total Kjeldhal (NTK), 50% de fósforo total (PT), 20% de potasio (K) y 30 a 50 % de los sólidos totales iniciales que tenía el purín original.

Esta parte sólida puede ser compostada, se puede utilizar la materia orgánica que lleva para hacer gas o electricidad en las plantas de biogás, puede ser vendida como fertilizante, quemada como combustible y es posible transportarla a largas distancias a bajo coste.

La fase líquida requiere de balsas de menos volumen y no produce costras, pues se mantiene más homogénea. Puede tratarse mediante sistemas fisicoquímicos o biológicos para verter a río, o aplicarse en los campos de forma directa o diluida en el agua de riego, siendo mucho más fácil de bombear y aplicar.

Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK +info